La vida como una gran obra de teatro - Entrada del blog de Yoga Castellón - RedGFU España

La vida como una gran obra de teatro

En esta entrada planteamos a cargo de Joan Javaloyes una revisión de la vida desde la Astrología Psicológica.

La vida solo es una, y ésta se expresa o se manifiesta a través de siete planos de existencia.

A su vez, y dependiendo de su frecuencia, estos se agrupan entre ellos. Así se pueden clasificar en tres: el plano físico, el plano astral-emocional y el plano mental. Todos ellos actúan como dimensiones interrelacionadas que contactan y dan forma a la experiencia de la materia.

La expresión de la vida

Además, la vida se expresa a través de dos estados álmicos de conciencia: El alma universal y la individual. Ambas son las portadoras de la experiencia humana en la dimensión en la que nos encontramos.

Y llegados a este punto, lo más interesante es conocer como la propia existencia puede equipararse a una obra de teatro. De esa forma, se vuelve asequible de entender para todo el mundo.

Los personajes, el vestuario, el escenario, la historia, la trama y el público son los elementos que cambian en cada historia de teatro. De la misma forma, también nuestras experiencias humanas son cambiantes (cuerpo, emoción, mente). Están sujetas al placer y al dolor, actuando de esta manera efímera y dual como requisitos para generar consciencia.

Siguiendo la misma metáfora, tal como los actores y actrices que interpretan esa obra son siempre los mismos, también es siempre la misma el alma individual de cada persona. Se enriquece de cada actuación, ganando experiencia y consciencia de sí misma, como harían los intérpretes encima de su escenario. Y eso es precioso, porque en este punto, sería emocionante que cada quién tomara consciencia de su eternidad, sabiendo que pase lo que pase seguirá existiendo.

Ahí, la persona transformada por ello, saborearía cada experiencia. Sabe entonces que no hay experiencias buenas o malas, y todas sirven para la evolución de su consciencia.

El alma universal: la directora vital

Y lo cierto es que, sin dejar de ser humano, la vida también nos aporta la oportunidad de experiencias a nivel del director. ¿Y cuál sería aquí el ejemplo? El alma universal, como directora, dirige con maestría y amor a todos sus actores y actrices. Ella, como quién dirige un espectáculo, conoce con detalle toda la obra, sus actores y actrices, el guión, el espacio y el desenlace, lo que le confiere una posición privilegiada.

Y reflexionando, yo me pregunto: ¿No sería potente que, tarde o temprano, las almas individuales reconociesen que pertenecen a una única alma universal con el fin unificar su existencia? La individualización ha tenido su por qué y su para qué: el alma individual encontraría su significado profundo, dándose cuenta que pertenece a algo más grande que ella misma, inundada de puro amor.

Los dos estados del Ser en nuestra vida: el espíritu y lo Absoluto

Finalmente, y concluyendo con los símiles, nos encontramos con los dos estados del Ser: el espíritu y lo Absoluto.

Metafóricamente, el espíritu es como el autor de la obra. Es quién conoce el guión, el desenlace… y es el verdadero creador de las experiencias, el que sabe la finalidad, objetivo y la misión. Aquí no hay dualidad ni sufrimiento, solo júbilo, dicha, felicidad, gloria.

Y por otra parte, lo Absoluto, que sería el productor. Es quien tiene acceso a todo lo conocido y lo desconocido, el inicio y el final, el todo y la nada. Quién, como a mi me gusta llamarlo, es el **** AMO.

Y todos y cada uno de ellos, desde la actriz hasta al productor, son importantes e indispensables. Son herramientas puestas al servicio de la manifestación y la transformación de la consciencia, que en mayor o menor medida desde su nivel ayudan a dar sentido a nuestras vivencias, creando lo que denominamos nuestra realidad, nuestra vida.

Joan Javaloyes

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